
Soledad, un cara a cara
No se trata de buscar nuevos caminos, sino de aprender a mirar con otros ojos. Cuando logramos estar presentes con conciencia, sin juicios ni expectativas, alcanzamos la serenidad.
"A veces el sonido del silencio es el sonido más ensordecedor de todos." – K.L. Toth
Somos animales sociales, de manada, y por lo tanto, estar solo es un aprendizaje. Es sobre todo el hecho de sentirnos solos lo que nos da la sensación de tristeza, de desprotección, de abandono, e incluso de miedo a no ser capaces de salir adelante. Nos puede llegar a bloquear.
Como ya he explicado en otros artículos, lo que aprendemos desde que nacemos y desde muy pequeños va dirigido a buscar la atención de los padres, su reconocimiento, aprobación y amor, porque son quienes nos alimentan y nos protegen. Es instintivo, pura supervivencia biológica arcaica. La forma en que lo conseguimos, al irla repitiendo, nos crea un patrón automático de conducta determinado (inconsciente). A esto le llamaremos el guion vital. Hay otros factores de peso que influyen en este guion, pero nos alargaríamos demasiado.
Este patrón, cada uno el suyo, nos ha permitido llegar hasta hoy, pero mientras sea automático e inconsciente, no lo podemos gestionar. En consecuencia, ante determinadas situaciones tenemos reacciones emocionales que no controlamos y que a veces nos empujan a accionar o tomar decisiones de forma poco razonada. Este guion lo llevamos puesto hasta que nos empieza a pesar o sucede algo que nos sacude y nos hace despertar.
Simplificando mucho el tema, si por alguna razón no hemos obtenido lo que necesitábamos de pequeños en cuanto a ese amor o reconocimiento, o bien no lo hemos percibido así, nos pasamos la vida buscándolo en cualquier entorno donde nos relacionamos. Por lo tanto, es probable que en algunos aspectos funcionemos de manera desempoderada. Es decir, que damos todo el poder de hacernos felices a los demás y no a nosotros mismos. Cuando esto ocurre, nos volvemos dependientes y solemos tener una autoestima baja, aunque a veces proyectemos otra imagen hacia fuera. Queremos gustar y que nos quieran a cualquier precio.
En estos casos, ¿qué pasa cuando de mayores vivimos cualquier situación como de rechazo, desaprobación, desamor, una ruptura que no esperábamos o no deseada? De nuevo sentimos ese vacío, esa soledad, ese miedo, que nos traslada a las emociones que sentíamos de más pequeños, cuando no teníamos las herramientas para afrontarlo. Como adultos ya tenemos las herramientas personales para gestionar lo que nos pasa en general, aunque no seamos conscientes del todo, pero en este aspecto nos sentimos y actuamos como cuando éramos pequeños, con el patrón automático. Por eso sentirse solo puede ser tan doloroso, porque lo vivimos como una indefensión.
"Lo peor de la soledad es que trae un cara a cara con uno mismo." – Mary Balogh.
Debo decir que estos momentos donde sentimos que no estamos bien, o que no vamos bien, son grandes oportunidades para realizar un proceso de autoconocimiento y comprensión, poniendo luz a las sombras y desmontando los patrones automáticos que nos perjudican. Esto nos permite realizar un cambio consciente, una transformación para conectar con quienes somos realmente, con nuestro ser, nuestra esencia. Nada es tan potente como ser uno mismo y sentir el poder que emana del interior, sentir nuestra propia compañía desde el amor. Solo así podremos amar y ser amados de verdad, sin dependencias. Podremos llevar las riendas de una vida consciente como adultos responsables y decidir en libertad. Y así también podremos gestionar situaciones de soledad, y cualquier otra situación a la que tengamos que hacer frente.
Para poder realizar este proceso de trabajo personal, es bueno buscar el acompañamiento de un profesional. Hoy en día existen metodologías como el Coaching, la Programación Neurolingüística y la Desprogramación Biológica, entre muchas otras; todas complementarias, que te pueden servir de ayuda en momentos de dificultad personal (también laboral) que afecten a tu salud física, emocional o relacional.
Da un paso adelante y cuídate, mímate, invierte en ti en algo que te servirá ya para siempre. Priorízate, porque si tú estás bien, los de tu entorno también lo estarán.



