Donde Aprendí A Quedarme
Nueva York, mediados de los ochenta. Lena es una joven investigadora que nunca ha salido de la protección del nido familiar. Cuando consigue una beca en la ciudad de los rascacielos, lo que parece ser la oportunidad de su vida se convierte en su mayor desafío.
El impacto de la libertad. En una urbe inmensa y sin referentes, su ingenuidad choca frontalmente con el anonimato. Pronto, una espiral de acontecimientos inesperados la desborda hasta romperla, cambiando su destino para siempre.
Una novela contemporánea, íntima y luminosa sobre el despertar emocional y el viaje definitivo: el que nos lleva de regreso a nosotras mismas.
Donde Aprendí A Quedarme
Lola Casals

Carta de la autora
Donde aprendí a quedarme es una novela autoficcional que nace del deseo de compartirme de una manera honesta y cercana, para dar voz y aportar comprensión a tantas historias silenciadas por el miedo, la culpa o la vergüenza.
Mezclar hechos reales con ficción, a través de la vida de Lena y de los personajes que la acompañan, me permitió mirar lo vivido sin juicio y sin victimismo, aunque con toda su intensidad emocional. En esta historia hay amor y dependencia. Hay confusión y sufrimiento. Hay autoexigencia. Hay pasión y rupturas. Hay miedo a perderse. Y hay, sobre todo, búsqueda: la búsqueda de un lugar donde quedarse.
Durante mucho tiempo, Lena —como tantas mujeres— buscó fuera lo que solo podía construirse dentro. Buscó reconocimiento, seguridad, amor, validación. Hasta que la vida, con uno de sus giros inesperados, la rompió de nuevo y la obligó a detenerse y preguntarse quién era más allá de lo que le estaba ocurriendo.
Ese es el verdadero viaje de esta novela.
Aprender a quedarse no significaba quedarse en una ciudad, ni en una relación, ni en un rol. Significaba aprender a quedarse en sí misma. A sostenerse cuando todo se movía. A escucharse cuando el ruido era ensordecedor. A elegir desde la conciencia y no desde la herida.
Hoy acompaño a mujeres en sus propios procesos de autodescubrimiento y transformación, de crecimiento y salud emocional. Y sé que muchas han atravesado caminos similares: desbordamientos, rupturas, duelos, enfermedades, reinvenciones, o decisiones difíciles que transforman la identidad.
Si esta novela llega a tus manos, deseo que la leas no solo como una historia, sino como un espejo posible. Un recordatorio de que no somos aquello que nos ocurrió, sino la forma en que decidimos atravesarlo.
Gracias por leerla.
Gracias por quedarte.
Donde Aprendí A Quedarme
Lola Casals


