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Libro

Donde Aprendí A Quedarme

Nueva York, mediados de los ochenta. Lena es una joven investigadora que nunca ha salido de la protección del nido familiar. Cuando consigue una beca en la ciudad de los rascacielos, lo que parece ser la oportunidad de su vida se convierte en su mayor desafío.

El impacto de la libertad. En una urbe inmensa y sin referentes, su ingenuidad choca frontalmente con el anonimato. Pronto, una espiral de acontecimientos inesperados la desborda hasta romperla, cambiando su destino para siempre.

Una novela contemporánea, íntima y luminosa sobre el despertar emocional y el viaje definitivo: el que nos lleva de regreso a nosotras mismas.

Donde Aprendí A Quedarme

Lola Casals

Portada

Un día soñé que volaba y el aire me sujetaba. Volé y no sé cómo, porque no vi mis alas. Y yo me dejaba llevar. Planeando vi la otra orilla, no sabía que existía y me emocioné. Pude bajar y ahí me sorprendí al ver un reflejo en la superficie. No me reconocí, porque la luz me deslumbraba. Era una sensación dulce  y se me erizó el vello del cuerpo al sentir el vaivén armónico de la silueta en el agua. No quería volver a mi otra orilla todavía, pero sí quería volver a volar. En aquel momento pude ver nítidamente mi reflejo. Y tenía alas. - Capítulo 19 

Un día soñé que volaba y el aire me sujetaba. Volé y no sé cómo, porque no vi mis alas. Y yo me dejaba llevar. Planeando vi la otra orilla, no sabía que existía y me emocioné. Pude bajar y ahí me sorprendí al ver un reflejo en la superficie. No me reconocí, porque la luz me deslumbraba. Era una sensación dulce  y se me erizó el vello del cuerpo al sentir el vaivén armónico de la silueta en el agua. No quería volver a mi otra orilla todavía, pero sí quería volver a volar. En aquel momento pude ver nítidamente mi reflejo. Y tenía alas. - Capítulo 19 

Un día soñé que volaba y el aire me sujetaba. Volé y no sé cómo, porque no vi mis alas. Y yo me dejaba llevar. Planeando vi la otra orilla, no sabía que existía y me emocioné. Pude bajar y ahí me sorprendí al ver un reflejo en la superficie. No me reconocí, porque la luz me deslumbraba. Era una sensación dulce  y se me erizó el vello del cuerpo al sentir el vaivén armónico de la silueta en el agua. No quería volver a mi otra orilla todavía, pero sí quería volver a volar. En aquel momento pude ver nítidamente mi reflejo. Y tenía alas. - Capítulo 19 

Carta de la autora

Donde aprendí a quedarme es una novela autoficcional que nace del deseo de compartirme de una manera honesta y cercana, para dar voz y aportar comprensión a tantas historias silenciadas por el miedo, la culpa o la vergüenza.

Mezclar hechos reales con ficción, a través de la vida de Lena y de los personajes que la acompañan, me permitió mirar lo vivido sin juicio y sin victimismo, aunque con toda su intensidad emocional. En esta historia hay amor y dependencia. Hay confusión y sufrimiento. Hay autoexigencia. Hay pasión y rupturas. Hay miedo a perderse. Y hay, sobre todo, búsqueda: la búsqueda de un lugar donde quedarse.

Durante mucho tiempo, Lena —como tantas mujeres— buscó fuera lo que solo podía construirse dentro. Buscó reconocimiento, seguridad, amor, validación. Hasta que la vida, con uno de sus giros inesperados, la rompió de nuevo y la obligó a detenerse y preguntarse quién era más allá de lo que le estaba ocurriendo.

Ese es el verdadero viaje de esta novela.

Voces De Mujer
Voces De Mujer
Voces De Mujer
Lola Casals
Lola Casals

Aprender a quedarse no significaba quedarse en una ciudad, ni en una relación, ni en un rol. Significaba aprender a quedarse en sí misma. A sostenerse cuando todo se movía. A escucharse cuando el ruido era ensordecedor. A elegir desde la conciencia y no desde la herida.

Hoy acompaño a mujeres en sus propios procesos de autodescubrimiento y transformación, de crecimiento y salud emocional. Y sé que muchas han atravesado caminos similares: desbordamientos, rupturas, duelos, enfermedades, reinvenciones, o decisiones difíciles que transforman la identidad.

Si esta novela llega a tus manos, deseo que la leas no solo como una historia, sino como un espejo posible. Un recordatorio de que no somos aquello que nos ocurrió, sino la forma en que decidimos atravesarlo.

Gracias por leerla.
Gracias por quedarte.

Miro el cielo, el sol me abraza y siento que no estoy sola. El miedo desaparece.  Los pies pesan, se agarran al suelo, quieren enraizarse  y no les dejo porque no paro de caminar.  La sangre me empuja con fuerza a seguir sin detenerme,  aunque yo querría descansar un poco. No sé qué haría si parase, quizás quedarme quieta y sentir mi corazón. ¿Y si llora? ¿Y si quiere que le acompañe y no sé hacerlo? - Capítulo 7 

Miro el cielo, el sol me abraza y siento que no estoy sola. El miedo desaparece.  Los pies pesan, se agarran al suelo, quieren enraizarse  y no les dejo porque no paro de caminar.  La sangre me empuja con fuerza a seguir sin detenerme,  aunque yo querría descansar un poco. No sé qué haría si parase, quizás quedarme quieta y sentir mi corazón. ¿Y si llora? ¿Y si quiere que le acompañe y no sé hacerlo? - Capítulo 7 

Miro el cielo, el sol me abraza y siento que no estoy sola. El miedo desaparece.  Los pies pesan, se agarran al suelo, quieren enraizarse  y no les dejo porque no paro de caminar.  La sangre me empuja con fuerza a seguir sin detenerme,  aunque yo querría descansar un poco. No sé qué haría si parase, quizás quedarme quieta y sentir mi corazón. ¿Y si llora? ¿Y si quiere que le acompañe y no sé hacerlo? - Capítulo 7 

"Una historia para leerte a ti misma."
"Una historia para leerte a ti misma."

Donde Aprendí A Quedarme

Lola Casals

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